Aquí la confianza pesa más que la tecnología
En Donostia las empresas trabajan con quien entienden y con quien pueden hablar claro. Por eso empezamos siempre por un diagnóstico honesto: si no podemos ayudarle, se lo decimos en la primera llamada.
Bolldr · Donostia-San Sebastián
Ayudamos a empresas y profesionales de Gipuzkoa a dejar de perder clientes y horas: una web que convierte, presencia en Google, respuesta automática 24/7 y procesos que se hacen solos. Hablamos el idioma del empresario, no el del programador.
En Donostia las empresas trabajan con quien entienden y con quien pueden hablar claro. Por eso empezamos siempre por un diagnóstico honesto: si no podemos ayudarle, se lo decimos en la primera llamada.
Nos concentramos en unos pocos sectores guipuzcoanos —clínicas, despachos, inmobiliarias y hostelería— para conocer de verdad cómo compran sus clientes, en lugar de aplicar la misma receta a todo el mundo.
Detrás hay experiencia de Oracle y Majid Al Futtaim en analítica, automatización e inteligencia artificial. Trabajamos como una extensión de su equipo, con cuota mensual y sin permanencia salvo que se pacte.
El precio mensual es el titular; la instalación se indica aparte. Sin permanencia salvo que se pacte por escrito.
Trabajamos principalmente en remoto, con reuniones por videollamada, y coordinamos encuentros presenciales en Gipuzkoa cuando el proyecto lo justifica. La cercanía la damos respondiendo rápido y explicando todo en lenguaje claro.
Parte de los servicios de presencia digital encajan con las categorías del Kit Digital. Le indicamos qué entra y qué no antes de cotizar, sin prometer subvenciones que dependan de terceros.
Los paquetes arrancan desde 390 €/mes con la instalación aparte, y existe Bolldr 360 —todo incluido, sin instalación— por 1.290 €/mes. El diagnóstico inicial es gratuito.
Trabajamos en español e inglés, y podemos publicar el sitio web y los contenidos en euskera cuando el proyecto lo requiere.
Le decimos con honestidad dónde está perdiendo clientes y horas. Si no podemos ayudarle, se lo decimos en la primera llamada.